La sonrisa de un niño, su mirada limpia libre de maldad, es el reflejo de su inocencia.
Vayan donde vayan ellos atraen la mirada y la atención de la gente. Es tan lindo cuando miras a un bebé, a un niño o niña y éstos te miran y sonríen. Resultaría muy extraño si estuvieras en el colectivo y un adulto te empezara a mirar y a sonreír de esa manera. Te sentirías muy incómodo y probablemente mirarías a otra parte.
Es impresionante la ternura que transmiten, facilmente te roban una sonrisa y te hacen olvidar por un instante todos los problemas que estas cargando. Es que simplemente se ingenian para cambiarte el día, bailan, realizan garabatos, decimos nosotros, pero son verdaderas obras de arte, pues alli expresan su inocencia, su ingenio.
Los niños no practican la maldad, y eso los hace GRANDES seres humanos en un cuerpo pequeñito.
Pero, aunque muchos ya hemos dejado atras nuestra niñez, la inocencia de aquel niño o niña que fuimos alguna vez sigue impregnado en nuestro interior, en nuestro corazón. Es una cualidad dormida dentro de nosotros, digno de sacar a la luz.
No tengas miedo de resaltar la cualidad de la inocencia limpia, de expresarte con sinceridad.
Es dificil en estos momentos, donde reina la hipocresia, pero depende de cada uno de nosotros para cambiar esto.
De todas las cosas que podemos conocer, entre todas las cosas que podemos descubrir, lo que necesitamos conocer es lo que reside en nuestro corazón. Eso es lo real. Lo que hace que la fuente de la sinceridad brote en nuestro interior. Eso es lo que hace que seamos lo que somos.
Ella es Ale, una niña preciosa, mostrando un poco de lo mucho que sabe hacer, bailar.
Ella es Ale, una niña preciosa, mostrando un poco de lo mucho que sabe hacer, bailar.

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