El ser humano frecuentemente se queja de todo lo que le pasa, raramente se pone a agradecer lo que le sucede.
El hecho de que puedas levantarte y observar un hermoso paisaje, que el sol pueda acariciar tu rostro, que tus cabellos puedan bailar con el aire, son grandes bendiciones que el Padre celestial nos regala, y es digno de admirar y valorar. Pero, los seres humanos somos tan poco agradecidos, que le restamos importancia al hecho de poder ver, correr, o simplemente poder sonreír.
Algunos olvidan sonreír, y por si no lo sabían sonreír es vivir, es apreciar cada detalle que la vida misma te regala. Aquel que se niega a esto tan simple, se esta negando a ser feliz. No cuesta nada, pero da mucho. Sólo los seres completamente egoístas se niegan a hacerlo, siempre es mejor dar que recibir.
A ser agradecidos por todo lo que nos rodea.!


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